miércoles, 10 de junio de 2009

Monumentos Santillana del Mar

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Algunos lugares que se visitan
PALACIO PEREDO BARREDA

La elegancia señorial de este edificio palaciego del siglo XVIII destaca sobre el resto de la villa por su estructura sobria y distinguida, sustituye a alguna torre o vivienda gótica que tuvo en este solar la familia Barreda, una de las más notables de la villa, en la que recayó en numerosas ocasiones el cargo de Merino, representando al rey, y que poseían otras torres y casonas en esta villa. Según el registro del Catastro del Marques de la Ensenada del año 1751 era pertenencia de Francisco Miguel de Peredo y Barreda que había logrado una gran fortuna en las Indias. Posteriormente este Palacio perteneció a la marquesa de Benemejis y después a su hijo que se lo vendió a caja Cantabria a finales del siglo pasado y es su actual propietario.
Esta mansión de planta cuadrada, dos alturas y tejado a cuatro aguas con pináculos muy estilosos lleva en su fachada un escudo de armas de la familia Peredo.
En la parte inferior la puerta central está adintelada con coquetos elementos clasicistas y dos ventanas enrejadas.
En la parte superior su balcón central tiene 2 puertas simétricas con dintel y dos balconcillos anexos que abren a la calle.
El escudo de armas se alza en la parte central de la fachada perpendicular a la puerta de entrada.
Los elementos decorativos del Palacio de Peredo Barreda dan un aspecto de noble serenidad y sosiego que se transforma en su interior , se reformó casi en su totalidad a principios del siglo XIX.
Dispone de una magnifica biblioteca que contiene valiosas ediciones literarias de los siglos XVII y XVIII.

A su lado, aún se conserva una vivienda de dos alturas con puerta y vanos góticos, que perteneció a esta misma familia Peredo.


CONVENTO DE REGINA COELI
Durante la edad media el único cobijo religioso de Santillana del Mar fue la colegiata que cubrió las necesidades espirituales de la época. En la época de la contrareforma surge el convento masculino de Nuestra Señora de Regina Coeli. Las obras comenzaron en 1612 bajo la protección del Duque del Infantado y con ayuda de los vecinos más humildes de la villa que ayudaban en las labores más rutinarias como picar piedras y levantar muros. Las bóvedas y fachada principal se atribuye al famoso artista Domingo de Agüera. 36 años después estos esfuerzos colectivos dieron fruto y se consagró la iglesia en el año 1648 con una estructura sencilla de una sola nave de tres tramos, capillas laterales y un ábside cuadrado. En el siglo XVIII se realizó una capilla mayor y la sacristía actual con el camarín. Su claustro austero y rígido de estilo renacentista es unos de los mejores con los que se ha identificado el barroco en Cantabria y es el principal elemento artístico del convento. Alrededor del claustro se encuentran las dependencias, hoy salas del Museo Diocesano.
Durante el siglo XVIII la formación de los dominicos adquirió gran esplendor y prestigio. La comunidad continúa establecida hasta la desamortización de Mendizábal. Ya a finales del siglo XIX la residencia fue utilizada por dos secciones de monjas clarisas. Una de las comunidades de religiosas prosiguió en el convento su actividad hasta su reciente traslado al de las dominicas.
El objeto de este centro documental es conservar y exponer parte del patrimonio artístico de la Diócesis. Alberga un millar de obras y se pueden ver tallas de madera policromada de época medieval y moderna, esmaltes, marfiles, orfebrería de distintas zonas de Cantabria y obras donadas por indianos de filipinas y América.
Alberga un taller de restauración y el archivo Documental Diocesano.
EL CONVENTO DE SAN ILDEFONSO
Su construcción coincidió con el inicio del declive de Santillana pero desde sus comienzos en el siglo XVII consiguió buenas rentas, superando con creces el de Regina Coeli sobretodo por la atracción de desengañadas doncellas de familias poderosas, que contribuyeron a su esplendor al tiempo que las jóvenes juraban sus votos perpetuos o parciales convirtiéndose en monjas de velo entero (la mayoría) o medio velo.
Fundado por Alonso Gómez de Carro en 1667, cuenta con una estructura similar al Regina Coeli; aunque su iglesia es más austera y su claustro más humilde y discreto.
Según cuenta uno de los cronistas de la época, la vida en el convento no sufrió grandes sobresaltos hasta el año 1711, cuando una terrible tempestad acabo con la vida de algunas monjas, que perecieron aplastadas por la techumbre del coro.
CASA DE LOS VILLA
Esta construcción sorprende por su calidad elegancia clásica y modélica para la arquitectura urbana del siglo XVIII. En la primera planta podemos observar sus óculos a ambos lados de la puerta adintelada y en la parte derecha de la fachada una pequeña ventana fruto de la remodelación posterior. En la parte superior, grandes puertas con ventanales rodeados de dinteles que abren a balcones de hierro con ménsulas de piedra que se prolongan en toda la planta rectangular. El escudo con armas de la familia de los Villa que guía su perpendicularidad con la puerta de entrada.
CASA-PALACIO DE LOS BARREDA BRACHO
En la plaza de Ramón Pelayo se encuentra esta casa –palacio elegante y señorial que alberga el Parador Gil Blas desde 1944. El linaje de los Bracho estaba emparentado con los Barreda, de ahí el nombre con el que se conoce. Es un edificio de estilo barroco erigido a finales del siglo XVII. En esta edificación se aprecia la severidad del barroco tanto en los marcos de las ventanas cuadradas del piso inferior como en las austeras puertas superiores. Su escudo se limita a una estricta funcionalidad y su situación no otorga ninguna concesión al oropel.


CASA DEL AGUILA Y LA PARRA
Son dos edificios distintos adosados por un estrecho cuerpo de dos pisos. La Casa de la Parra se llama así porque tuvo una gran parra en la fachada; es la más antigua fechada del siglo XVI. En esta edificación gótica de principios del siglo se aprecian apuntadas puertas y con regia cerrajería. Se estructura en una planta rectangular con tres alturas y cubierta a dos aguas. Otro elemento que destaca en la construcción son las ventanas geminadas del hastial lateral y el remate escalonado con pináculos al estilo de la época. También destaca en el cuerpo central una pantalla de entramado de madera y ladrillo que solapa la edificación original. La casa del Águila o de los Estrada es del siglo XVII. Consta de tres alturas, perfectamente distinguibles en la fachada principal, aunque lo que más destaca se situa en la parte inferior, que presenta un zaguán porticado, con arcadas de medio punto y otras dos laterales, así como los dos antepechos en el piso intermedio. Luce el blasón de Estrada y Tagle en su fachada. En la planta superior se esconde una solana de madera del mismo tamaño que la fachada, que corresponde a un añadido posterior. Actualmente es una sala de exposiciones de la Consejería de Cultura del Gobierno Regional.
Delante de estas casas hay un bisonte, escultura del gran artista local Jesús Otero en homenaje a la obra de Altamira.

AYUNTAMIENTO
Nos encontramos en la plaza de Ramón Pelayo que era el lugar donde ser celebraba antiguamente el tradicional mercado semanal. El Ayuntamiento es una casona-palacio datada en el siglo XVIII de estilo barroco y aunque con reformas posteriores conserva su encanto original. Construido con piedra de sillería amarillenta, se distribuye en una planta cuadrada con dos alturas. Es notable su balconada de hierro fundido con un escudo en la parte superior.


TORRE DON BORJA
Aunque debió tener origen medieval, la parte conservada y restaurada parece ser de finales del siglo XV o principios del XVI. A los lados del antepecho se ve un escudo con el blasón de los Barreda. Debe su nombre a don Francisco de Borja Barreda, último descendiente de los Barreda en el siglo XIX. Entre sus propietarios posteriores estuvieron: Los Güell, Paz de Borbón, Mercedes de Baviera y finalmente a la Fundación Santillana, que lo ha convertido en un centro cultural que alberga exposiciones y conferencias.

Esta torre es una mezcla de torre medieval y casona barroca . Es un compuesto arquitectónico de dos cuerpos con un patio interior del siglo XVI que une los dos volúmenes. La parte más antigua de la torre se situa en la parte posterior pero solo conserva ventanas y puertas de la época . La esctructura del edificio es de planta cuadrada, con tres alturas, vanos adintelados con antepechos, arcos rebajados y cubiertas a cuatro aguas.

TORRE DE MERINO
Este edificio construido en el siglo XIV debe su nombre al que fue merino mayor o representante del Rey de las Asturias de Santillana entre los años 1436 y 1440, Gonzalo González de Barreda.
Es un edificio medieval gótico que se construyó con una indudable función defensiva , rígida y militar sin ningún resquicio a veleidades ornamentales.
También llamada la torrona ha ido cambiando su aspecto original con los años a través de las sucesivas reformas. A lo alto de la torre se perciben las almenas y pequeñas ventanas góticas y en su interior tiene una noble escultora de madera. La torre del Merino es símbolo del poder real y la supremacía de Santillana en la Merindad. Pertenece aún a la familia Barreda después de que varios de sus miembros ostentasen el cargo de merino mayor.

TORRE DE LOS VELARDE
Es el mejor ejemplo de casa primero y torre gótica después . Construida por Garcia de Velarde a mediados del siglo XV. La estructura del edificio incorpora una planta en forma de escuadra y tres alturas que pudieron ser más en su origen. Esta vieja casa-torre en piedra sillería con dos puertas góticas se alza en lo alto de la calle del cantón para continuar nuestro recorrido medieval lleno de emblemáticas edificaciones que hemos podido admirar y recrearnos en uno de los más admirados periodos históricos que hoy en día permanecen gloriosos en las calles de la villa.
otros: CASA DE VALDIVIENSO, CASA DOÑA LEONOR DE LA VEGA, CASA DE LOS HOMBRONES, CASA DE QUEVEDO Y COSIO, CASA DE LOS ABADES , COLEGIATA, MUSEO JESUS OTERO, PALACIO DE LOS VELARDE, CIERRE

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